¿QUIÉN SOY?
Soy Jose, dentista, pero también paciente. Tuve caries cuando era una niña, lo cual se desencadenó en una extracción. Ese día, con la cara dormida de la anestesia, el gusto metálico en la boca y la saliva que se me caía, me prometí que nunca más iba a tener caries. No tenía ninguna herramienta, tenía 7 años. Y lo único que me dijo la dentista ese día fue que me tenía que lavar más los dientes. En mi casa, me habían enseñado que era necesario lavarse los dientes solo antes de irse a dormir. Recuerdo que mi madre y mi abuela también sufrían de caries, y vivían en el dentista. Yo pasaba largas tardes acompañándolas, pero eran todas “curaciones”.
Yo estaba segura de que no quería vivir eso otra vez, y en mi cabeza me había quedado la frase “tenés que cepillar más tus dientes”. Y lo único que hice fue cepillar más mis dientes. Nunca más tuve caries. Ni en un solo diente.
Me crie comiendo azúcar como algo común en esa época, no como el “cuco” que es ahora, e igualmente no sufrí nunca más de caries.
Entré a la universidad con 18 años esperando tener la fórmula mágica para hacer que las personas no tuviesen caries, pero no fue así. Solo nos enseñaban a curar lo que ya estaba destruido.
Seguí formándome luego de recibirme, sobre todo en cirugía e implantes. Si habías perdido tus dientes podía ayudarte a reponerlos, pero aun así yo no estaba conforme. No quería arreglar lo destruido. Yo quería que las personas no perdieran sus dientes.
Sentía que había estudiado para algo más. Y ahí, en la incomodidad, llegó la odontopediatría a mi vida, con la cual no solo aprendí las bases de la prevención para ayudar a las mujeres previo a quedar embarazadas, durante el embarazo, a bebés, niños y adolescentes, sino, que me dio herramientas para ayudar a todas las personas de cualquier edad a frenar las enfermedades.
La mayoría de las personas piensan que la prevención solo aplica a personas sanas. Nada más alejado de la realidad. La prevención también se promueve en una persona enferma, para frenar la enfermedad, evitar daños mayores y que no se enferme lo que está sano.
Mientras trabajaba largas horas en el consultorio y realizaba consultas online en todos estos años, fui descubriendo que, las primeras consultas siempre las dedicaba a conocer al paciente (no su boca), al paciente como persona. Conocer todos sus hábitos (alimentación, actividad física, sueño), enfermedades, cirugías previas, historia odontológica, toda su forma de vida.
Y siempre llegaba a la misma conclusión, el 99% de las personas que consultaban, no sabían lavar sus dientes.
Tanto la caries como las enfermedades de las encías son multifactoriales. Es decir, que se tienen que dar varios factores a la vez para que se genere la enfermedad. Y son patologías de nuestros hábitos.
Y de todos esos factores y hábitos, el más fácil de modificar, implementar o aprender es el cepillado dental.
Y con esa sola idea fue que empecé mi camino acá.
Cuando comprendemos cómo y por qué se generan las enfermedades, es ahí cuando comprendemos realmente qué camino tomar para curarnos. Tener herramientas, conocimiento y apoyo es lo que te permite tomar acción para curarte.
Te espero en mi curso APRENDE A CEPILLAR TUS DIENTES, donde dejarás en el fondo de tu vida las enfermedades bucales.